Viaje por Rumanía – Primera parte: la decadencia y el olvido

Ubicación:

Rumanía es uno de los veintisiete Estados que forman la Unión Europea. Está ubicado en la intersección de Europa Central y del Sureste, y cuenta con costa en el mar Negro.

Limita con Hungría y Serbia al oeste, Ucrania y Moldavia al noreste y al este, y Bulgaria al sur. Con 238 391 km²,​ Rumanía es el noveno país más grande de la Unión Europea por área, y cuenta con la séptima mayor población de la Unión Europea con más de 19 millones de habitantes. Su capital y ciudad más poblada es Bucarest, la décima ciudad más grande de la Unión Europea.

Un poco de historia contemporánea:

Antes de 1947  Rumanía fue un Reino, llamado la «Gran Rumanía» que solo duró veinte años (1920-1940). El rey, perteneciendo a la monarquía de Habsburgo, Fernando I fue llamado “El Integrador” y el período de entreguerras fue una época de florecimiento económico y cultural para Rumanía, interrumpido por la Segunda Guerra Mundial y por la entrada en la órbita soviética.

Despues de 1947 el último rey de Rumanía, Miguel I, fue obligado a abdicar y en ese mismo año, fue proclamada la República Socialista de Rumania. En 1967 Nicolae Ceaușescu asumió la presidencia que poco a poco se desvió hacia una política personalista y autárquica dictatorial. Se llegó a aislarse de Occidente y a copiar de Corea del Norte el culto a la personalidad. La época del socialismo en Rumanía fue una época de la persecución de los representantes de la Iglesia Ortodoxa Rumana (y de las demás confesiones), y cualquier manifestación religiosa estaba prohibida.

En la década de 1980 Ceaușescu inició una política que tenía como objetivo acabar con la deuda externa, objetivo que fue cumplido en marzo de 1989. El método fue la denominada «racionalización» de artículos de primera necesidad como carne, leche, huevos, agua corriente y luz eléctrica. Las primeras manifestaciones anticomunistas tuvieron lugar en Brașov, en 1987, siendo reprimidas. Como respuesta a la situación del país, estalló la Revolución Rumana de 1989 en Timișoara y, más tarde, en Bucarest y en todas las ciudades importantes, en diciembre de 1989. Nicolae Ceaușescu había perdido el apoyo del ejército y fue detenido, juzgado y ejecutado junto a su esposa y consejera Elena Ceaușescu, el día de Navidad. 

Las imágenes presentadas en el post de hoy muestran una Rumania donde todavía quedan ruinas de una industria que alguna vez fue omnipresente, una industria que ahora prácticamente ya no existe.

Además, Rumanía era un país agrario, con grandes terratenientes y familias campesinas, un hecho que todavía se puede ver en la actualidad. Todavía es habitual en las zonas rurales viajar en coche y dar prioridad en el camino a las carretas llenas de heno tiradas por caballos o bueyes.

No todo el mundo pudo mantenerse al día con la evolución de la civilización, con la globalización y la modernización. No todos pudieron dar el salto de una sociedad estricta e ideológicamente limitada a los desafíos de un nuevo mundo construido según el sistema capitalista. Por eso la pobreza y el desorden forman parte del paisaje cotidiano de Rumanía, en un tono contrastante y surrealista con el presente.

La decadencia y el olvido también están presentes en los centros históricos de las grandes ciudades de Rumanía, especialmente en Bucarest, que solía llamarse el “Little Paris” durante el período de entreguerras. Todavía se pueden «admirar» edificios de asombrosa belleza arquitectónica y decorativa, pero hay que esquivarlos en el camino por el peligro de ser golpeado por un trozo de pared o techo que simplemente se derrumba, por perteneciendo a unas casas quedadas en el olvido por decenas y diez años.

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